Mariel y sus hermanos en Navidad
Despertaba la
noche en la Ciudad
tres caritas
juntándose en la pena
solitarios
apostados en la esquina
ausente para
tres el calor humano
Miraban en
tristeza la gente pasar
a sus oídos
sonaban carcajadas
que a medida
que se acercaban
se oía como una
melodía ajena
Canción feliz
que no los envolvía
ni aportaba una
pizca de alegría
su eco no
arrullaba, grotesco silencio
llegando junto
a la oración del alba
Y los invitara
sutilmente a dormir
a soñar
apoyados a su almohada
con el manto
cálido de sus padres
en la sombría
noche de su Navidad.
Soledad Del Sol










